欧浪新闻 · 2026/5/23 · Marisa Cruz
Altos cargos del PSOE alertan de la "bomba atómica" sobre Sánchez: Zapatero ejercía como jefe de Gabinete de facto
El auto del juez Calama, minucioso y contundente, imputando a José Luis Rodríguez Zapatero, ha sumido en el desconcierto a buen número de cargos socialistas, dentro y fuera del...
Altos cargos del PSOE alertan de la "bomba atómica" sobre Sánchez: Zapatero ejercía como jefe de Gabinete de facto La imputación del ex presidente, que estaba unido al actual jefe del Ejecutivo por un interés mutuo, provoca una sacudida superior a los casos de corrupción previos y afecta a las áreas más sensibles de gestión Política El Gobierno no ve todavía "pruebas que incriminen a Zapatero" ni ve peligrar su "estabilidad" Tribunales Zapatero cargó 36 facturas con viajes a China, Colombia y también a Marruecos para "captación de clientes" e "información de interés" El auto del juez Calama, minucioso y contundente, imputando a José Luis Rodríguez Zapatero, ha sumido en el desconcierto a buen número de cargos socialistas, dentro y fuera del Congreso que, además de apreciar el activo que representaba el ex presidente para los votantes de izquierdas, mantenía vivo de él el recuerdo de un político impulsor de los derechos sociales a quien no salpicó la corrupción durante su mandato.
Ahora, tras repasar los indicios que enumera el juez, se mezcla la decepción con la cautela, pero también con el temor creciente de que todo o siquiera una parte de lo que se le imputa se acabe confirmando.
"Es una bomba atómica", afirma un alto cargo que cree, con estas palabras, hacerse eco del sentir de quienes más allá del blindaje de la Moncloa, de Ferraz y del Parlamento, aprecian la onda expansiva de la noticia y sus probables consecuencias.
La imputación de Zapatero es el quinto frente judicial que se cierne sobre alguien del entorno del presidente del Gobierno.
Y, pese a que los anteriores no son casos menores, ninguno parece tener la trascendencia de este último, tanto por los presuntos hechos investigados como por la relevancia que el imputado tiene para el PSOE y para el propio Pedro Sánchez.
Las causas judiciales que afectan al hermano del presidente y a su esposa tienen un alcance más acotado, pues no ponen en tela de juicio a dirigentes socialistas de peso, más allá del propio Sánchez.
Además, sobre la investigación a Begoña Gómez, el Gobierno se escuda en cuestionar la instrucción conducida por el juez Peinado -algo que no sucede en el caso de Zapatero-.
Sí se dio veracidad en el Ejecutivo a las acusaciones que pesan sobre dos figuras relevantes del mandato sanchista: José Luis Ábalos y Santos Cerdán.
Pero con ambos se apresuró el PSOE a expulsarlos de sus filas cuando los indicios de delito fueron consistentes, y aunque su caída provocó desgaste, el presidente logró reemplazarlos y recomponer el partido y el Gobierno.
A Ábalos lo sustituyó Cerdán, y a este Zapatero, cuya caída, sin embargo, dejaría un vacío difícil de suplir.
Ninguno de los otros investigados -o ya acusados- que rodean a Sánchez eran referentes socialistas en la medida en que lo es el ex presidente, ni movilizan voto como él.
Zapatero venía ejerciendo como principal valedor del jefe del Ejecutivo, y también como figura de cohesión en el partido.