欧浪新闻 · 2026/7/6 · Eduardo J. Castelao

Cuando brilla, gana, y cuando no, también: un gol de Mikel Merino en el 91 despide a Cristiano y manda a España a los cuartos

La madurez de un equipo se mide en noches, tardes, como la de este lunes. Una sesión de espiritismo con la respiración contenida durante una hora y media, un tormento...

Cuando brilla, gana, y cuando no, también: un gol de Mikel Merino en el 91 despide a Cristiano y manda a España a los cuartos

Cuando brilla, gana, y cuando no, también: un gol de Mikel Merino en el 91 despide a Cristiano y manda a España a los cuartos La selección sobrevivió a un 'thriller' psicológico de hora y media en Dallas gracias a una asistencia de Ferran y al tanto del hombre al que De la Fuente esperó hasta casi lo inexplicable Sala VOR Por qué cuesta tanto despedirse de CR7 Cuadro El camino hacia la final del 19 de julio Testigo directo Colón y la España de la ilusión desmedida: "¡Este año sí!" La madurez de un equipo se mide en noches, tardes, como la de este lunes.

Una sesión de espiritismo con la respiración contenida durante una hora y media, un tormento psicológico desde el que salió España disparada hacia los cuartos de final gracias a un partido más recio que bonito, gracias a evitar tambalearse cuando las cosas no fueron bien, gracias, en fin, a un gol cuando el partido ya estaba muerto.

España se impuso a Portugal en la agonía del funambulista y tiene su billete entre los ocho mejores del torneo porque sí, porque es la campeona de Europa, caramba, y porque es un señor equipo, un señor equipo que cuando juega bien, gana, y cuando no, también.

Y, ante eso, hay poco que hacer.

[Narración y estadísticas (0-1)] Fue Mikel Merino, el hombre al que Luis de la Fuente ha esperado por encima de la lógica, el que hizo el gol del triunfo en el minuto 90, o en el 91, qué más da, con el estómago en la boca gracias a un pase maravilloso de Ferran Torres, que cambió de alguna manera el partido y se convirtió en el detalle que desequilibró el asunto.

Ganó España sin la mejor versión de Lamine, que tendrá al menos otra oportunidad, y no tiene pinta de que vaya a desperdiciar muchas más.

La selección, que empezó titubeante, ya está en el escalón mínimo que se le presupone, y ahora, a este equipo, hay que ganarle.

Quizá alguien lo haga, pero no va a resultar fácil ahora desembarazarse de un colectivo tan bonito, y tan feo, a la vez.

Adiós a los Mundiales entre lágrimas Redacción: ABRAHAM P.

ROMERO (Enviado especial)Nueva York El fado de España Redacción: ORFEO SUÁREZ El partido fue una película de suspense.

Un thriller agotador para el sistema nervioso, pendiente de cada control, de cada pase, de cada situación, conteniendo la respiración por si acaso, un por si acaso para bien o para mal, para bien cuando atacaba España y para mal cuando lo hacía Portugal.

Dos equipos estupendos, con algo más de balón para España, en la que recayeron las mejores ocasiones.