欧浪新闻 · 2026/4/9 · https://www.lavanguardia.com/autores/helena-pelicano-gomez.html
Duelo nacional en Líbano: “Ya no quedan zonas seguras”
Las delegaciones israelíes y libanesas se dan cita en Washington para alcanzar un alto el fuego
Duelo nacional en Líbano: “Ya no quedan zonas seguras” El conflicto de Oriente Medio Las delegaciones israelíes y libanesas se dan cita en Washington para alcanzar un alto el fuego Diversos rostros cubiertos de polvo se asoman por los agujeros en un edificio de diez plantas, completamente seccionado por un bombardeo israelí.
Los equipos de rescate trepan por la montaña de escombros: empezarán por sacar a los vivos; los muertos, sepultados por varios metros de hormigón, tendrán que esperar.
Tras cuarenta días de guerra con Irán, Israel dirige ahora su furia hacia Líbano y su milicia chií, Hizbulah.
El precario alto el fuego entre persas y estadounidenses decepciona a gran parte de la sociedad hebrea, que acusa a Netanyahu de cometer un error de cálculo que ha mantenido al país escondido en búnkeres durante un mes.
El gobierno israelí asegura ahora que el desarme del grupo armado libanés es condición indispensable para alcanzar un acuerdo permanente con Teherán.
El régimen de los ayatolás, que se dirige a Islamabad para negociar un cese permanente de las hostilidades, considera que los ataques en Líbano rompen cualquier posibilidad de negociación.
Pese a ello, las tropas israelíes continúan con su ofensiva terrestre en el sur libanés, donde pretenden tomar el control de una franja que, según ellos, impida a Hizbulah “lanzar misiles y amenazar a la población del norte de Israel”.
La milicia por su parte, ha respondido con una nueva andanada de misiles hacia el país vecino.
El nombre escogido por el gobierno israelí para esta ofensiva, Oscuridad eterna, augura una campaña larga y con un alto coste para los libaneses.
La última oleada de ataques israelíes golpearon sin previo aviso más de 160 puntos de la nación de los cedros.
El recuento de víctimas asciende a 300 muertos y un millar de heridos.
“Por desgracia, estamos acostumbrados a la guerra y todo tipo de desastres; pero lo de ayer es un antes y un después”, dice Fátima, profesora de árabe chií residente en Beirut.