欧浪新闻 · 2026/7/6 · Orfeo Suárez
El fado de España
La victoria de España llegó como un fado, cuyo desenlace se hizo esperar hasta el quejido final, hasta la queixa que, hoy, es la queixa de Cristiano. En Dallas no sonó el rock...
El fado de España Crónica Un gol de Merino en el 91 despide a Cristiano y manda a España a los cuartos Sala VOR Por qué cuesta tanto despedirse de CR7 Cristiano Ronaldo Adiós a los Mundiales entre lágrimas La victoria de España llegó como un fado, cuyo desenlace se hizo esperar hasta el quejido final, hasta la queixa que, hoy, es la queixa de Cristiano.
En Dallas no sonó el rock de Lamine Yamal, pese a la caída de Nuno Mendes, el Hércules de Portugal.
Fue una melodía sufrida que refuerza a la selección en lo colectivo, después de mostrar una verdadera prueba de vida en este Mundial, por la entidad del rival.
El cuestionado Rodri templó el juego en el pentagrama, Luis de la Fuente acertó con los cambios y Mikel Merino, cuya convocatoria generó controversia por la prolongada inactividad, definió la victoria.
No hay queixa, pues, en España, sólo felicidade.
La entrada en el campo de Mikel Merino y Ferran Torres, los dos vértices de la victoria, supuso la salida de Dani Olmo.
Una decisión de riesgo, valiente, puesto que había sido de lo mejor en España hasta entonces.
El desenlace, sin embargo, avala al seleccionador no sólo en la medida puntual durante el partido, sino en la opción de llamar a Mikel Merino para una convocatoria después de estar gran parte de la temporada lesionado en el Arsenal.
En Dallas, a De la Fuente le salió el pleno.
El sexto sentido de Olmo es el sentido del juego de esta selección.
En el peor lugar para los rivales, se mueve de un modo indescifrable.
El azulgrana ejemplifica la transición entre la posesión y la verticalidad, que es la realizada por esta selección, más allá de la profundidad que está en la naturaleza de Lamine o Nico Williams, quebrado hasta ahora en la cita.