欧浪新闻 · 2026/4/12 · Gloria Rodríguez-Pina (ENVIADA ESPECIAL)
El líder opositor Péter Magyar arrasa en las elecciones de Hungría y pone fin a los 16 años de la era Orbán, que admite su derrota
El candidato del partido Tisza logra una mayoría parlamentaria de dos tercios que le permite deshacer el sistema iliberal del actual primer ministro ultraconservador
El líder opositor Péter Magyar arrasa en las elecciones de Hungría y pone fin a los 16 años de la era Orbán, que admite su derrota El candidato del partido Tisza logra una mayoría parlamentaria de dos tercios que le permite deshacer el sistema iliberal del actual primer ministro ultraconservador Hungría ha cerrado este domingo la era de Viktor Orbán.
Su rival, Péter Magyar, ha arrasado en las elecciones.
Con el 98,7% de los votos escrutados, el candidato del partido Tisza obtiene 138 escaños, frente a 55 del actual primer ministro ultraconservador y prorruso.
Orbán ha llamado a Magyar para felicitarle por la victoria.
Después, ha comparecido ante sus seguidores para reconocer su “dolorosa” derrota.
Un resultado no solo determinante para Hungría sino para toda la Unión Europea: Bruselas se libera del socio más incómodo de la Unión, más alineado con Estados Unidos, Rusia y China que con sus aliados europeos.
“El resultado de las elecciones, aunque todavía no está completo, está claro”, ha dicho el aún primer ministro en la sede donde esperaba los resultados electorales.
“No se nos ha otorgado la responsabilidad y la oportunidad de gobernar”, ha continuado, antes de comprometerse a seguir sirviendo a la nación húngara: “Nunca nos rendiremos”.
Las cifras son contundentes: casi el 54% de los votos para el partido del opositor frente al menos del 38% del aún primer ministro.
Cuando Magyar ha salido del hotel donde seguía los resultados, ondeando una bandera húngara, para dirigirse a una multitud enfervorizada, miles de móviles se han erguido a su paso.
No querían grabar solo al próximo primer ministro, sino al que consideran un héroe por haber derrotado a Orbán después de 16 años consecutivos de gobierno (más otros cuatro a finales de los noventa).
La escena ha sido épica, con el edificio del Parlamento de testigo al otro lado del Danubio y la explanada iluminada con antorchas y las luces de los teléfonos.