欧浪新闻 · 2026/6/13 · Andros Lozano
El macabro secreto (enterrado 33 años bajo sus pies) de Juan 'El Lento' y su mujer: "Nuestros padres nos han ocultado que ellos mataron a Juanete"
«Todas las familias felices se parecen unas a otras —escribió León Tolstói en el arranque de su Ana Karenina— pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para...
El macabro secreto (enterrado 33 años bajo sus pies) de Juan 'El Lento' y su mujer: "Nuestros padres nos han ocultado que ellos mataron a Juanete" Tras la confesión de una de las hermanas del fallecido que participó en el crimen, el resto de hermanos y sus sobrinos ya han recuperado siete huesos y otros vestigios en el lugar donde señaló que había sido sepultado.
Pasados más de 20 años del homicidio, nadie responderá por él ante la justicia «Todas las familias felices se parecen unas a otras —escribió León Tolstói en el arranque de su Ana Karenina— pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada».
Esas palabras del célebre escritor ruso bien podrían valer para describir la desgracia que se cierne sobre los Navarro Navarro, una familia de gitanos «analfabetos, chatarreros y vendedores ambulantes en su mayoría», afincados en distintos pueblos del norte de la provincia de Alicante.
Si hace 33 años tuvieron que aprender a convivir con la súbita desaparición de Juanete, uno de los nueve hijos que trajeron al mundo Juan El Lento y Antonia, y de quien se pensaron que había abandonado el pueblo para hacer su vida lejos de allí sin despedirse de nadie, desde hace medio año conocen un macabro secreto mantenido durante más de tres décadas por el matrimonio que los engendró a todos ellos: Juanete murió asesinado en la antigua casa familiar, en un corral de la calle Hospital, en Denia.
Según el relato de la mayoría de miembros de la familia, presuntamente, sus padres, Juan y Antonia, con la ayuda de una de sus hijas, Mariluz, y del marido de ésta, apodado el Calzonazos, descuartizaron el cadáver y lo ocultaron en bolsas después de una supuesta reyerta entre Juanete y sus padres.
Luego, tiraron los restos al interior de una fosa de alrededor de un metro y medio cuadrado, cavada en un patio de la casa de la familia.
La participación exacta de cada uno de ellos en el crimen es muy probable que nunca se descubra.
¿El detonante?
Nadie conoce la verdad, salvo sus protagonistas.
La única certeza a la que se agarran ahora siete de los hermanos de Juanete y sus sobrinos son siete huesos, unos cordones y una especie de tela que, recientemente, han encontrado tras excavar alrededor de unos 80 centímetros de profundidad en la tierra.
Ya los han puesto en manos de la Policía para el cotejo del ADN.
Sin embargo, la justicia les niega la exhumación del resto del cadáver porque los delitos ya han prescrito.