欧浪新闻 · 2026/7/7 · Juanma Lamet
El momento Aznar de Feijóo: "Están absolutamente alineados"
Nos acercamos a los minutos clave de la legislatura. Es lo que en fútbol se conoce como la «zona Cesarini», ese momento donde los goles ya son definitivos, como el de...
El momento Aznar de Feijóo: "Están absolutamente alineados" El PP busca la "centralidad" y ensanchar sus bases después de asimilar espacios simbólicos de Vox para frenar la ofensiva de Abascal Pactos El PP cree que Vox "sufrirá más" en los gobiernos que fuera: "Ya no puede atacarnos como antes" Política PP y Vox cambian a la fuerza: Feijóo admite que no puede solo y Abascal abraza la institucionalidad Nos acercamos a los minutos clave de la legislatura.
Es lo que en fútbol se conoce como la «zona Cesarini», ese momento donde los goles ya son definitivos, como el de Mikel Merino en el 91 contra Portugal.
Tras la tregua forzosa de agosto -se equivocará el que no la respete- nos espera la madre de todas las batallas políticas de nuestro tiempo en España.
La precampaña ya ha comenzado -lo hizo el día que Juanma Moreno cerró el ciclo autonómico al pactar la entrada de Vox en la Junta de Andalucía- y todos los partidos están materializando un reposicionamiento táctico profundo, antes de lanzarse a la carrera electoral.
Todos.
El caso más notable, porque es primero en intención de voto y porque es el que juega la partida más importante, es el del PP, que viene consumando desde febrero un giro operativo y pragmático que tiene mucho más calado del que aparenta.
No se trata de una reconfiguración global ni de un borrón y cuenta nueva.
Ni de un bandazo.
Es más profundo que todo eso.
En plena vorágine judicial del PSOE y ante el corrimiento de tierras del electorado de centroderecha plus hacia postulados mucho más duros, Alberto Núñez Feijóo ha llegado a la conclusión de que el cambio de Gobierno está por encima de los intereses tácticos de su partido.
Así se desprende de sus últimos movimientos políticos y del hecho de que haya asumido con normalidad que su llegada a La Moncloa depende de la convivencia con Vox.
«La operatividad de la derecha es clave».