欧浪新闻 · 2026/7/5 · María Alcántara
El precio del alquiler trastorna el futuro de los universitarios: "Tuve que renunciar al doble grado porque los alquileres en Sevilla eran desorbitados"
Álvaro Jiménez, de 17 años, vive en Baeza (Jaén) y tiene muy claro lo que quiere estudiar. Ha conseguido plaza en el doble grado de Estudios Ingleses y Estudios Franceses en...
El precio del alquiler trastorna el futuro de los universitarios: "Tuve que renunciar al doble grado porque los alquileres en Sevilla eran desorbitados" La crisis de la vivienda impacta de forma crucial en miles de estudiantes españoles, que se ven obligados a renunciar a carreras y facultades por no poder asumir el coste.
"Descarté primero Tenerife y luego Barcelona", lamenta Álvaro Vivienda El fenómeno de los alquileres turísticos se contiene: los límites regulatorios y el alquiler de temporada borran 60.000 viviendas en dos años Álvaro Jiménez, de 17 años, vive en Baeza (Jaén) y tiene muy claro lo que quiere estudiar.
Ha conseguido plaza en el doble grado de Estudios Ingleses y Estudios Franceses en Cádiz.
No solo tenía claro qué quería estudiar, sino también dónde quería hacerlo: "Yo me quería ir lejos y, cuando pude elegir, quería irme a Tenerife", admite a EL MUNDO.
Sin embargo, tras superar una de las pruebas académicas más decisivas para cualquier estudiante, la Prueba de Acceso a la Universidad, se encontró con un obstáculo inesperado: el precio de la vivienda.
"Estaba todo carísimo en Tenerife, pero carísimo", recalca.
La imposibilidad de asumir el coste del alojamiento en el archipiélago canario le obligó a renunciar a ese destino: "Tuve que escoger Cádiz", resume.
Su otra alternativa era Cataluña, aunque también la excluyó por motivos económicos.
"Descarté Barcelona porque tengo una prima estudiando allí y se ha tenido que ir a vivir a Igualada porque no encontró piso en la capital", explica.
"Además, tiene compañeros suyos que también son de fuera y necesitan alrededor de una hora de transporte público para llegar desde donde viven hasta la universidad", añade a su argumento de por qué desechó la ciudad condal para estudiar.
Cuando ya había tomado la decisión de marcharse a Cádiz, apareció un nuevo problema.
"Tras acabar la selectividad se me puso otro obstáculo por delante: encontrar piso asequible cerca de la universidad y dentro de Cádiz", recuerda.