欧浪新闻 · 2026/6/1 · Lucía Méndez
Feijóo ganaría con la moción... aun perdiendo
El presidente del Gobierno ha perdido el apoyo político de su mayoría de investidura, Junts y PNV le piden que disuelva las Cortes, ha extraviado durante toda la legislatura la...
Feijóo ganaría con la moción...
aun perdiendo Sánchez no disuelve porque es su prerrogativa, igual el PP debería considerar una moción de censura por obligación moral PP Feijóo presiona a Junts y PNV para que apoyen una moción sólo para activar las elecciones: "184 diputados estamos pidiendo urnas" Política El PP se volcará en Cataluña y País Vasco para desgastar a Junts y PNV por su apoyo a Sánchez: "Hay margen de crecimiento" El presidente del Gobierno ha perdido el apoyo político de su mayoría de investidura, Junts y PNV le piden que disuelva las Cortes, ha extraviado durante toda la legislatura la obligación constitucional de «presentar ante el Congreso» el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado-art.
134-, ha asistido al ingreso en prisión de sus dos secretarios de Organización, ha malogrado el compromiso de regeneración democrática que asumió en su discurso de investidura, ha visto con sorpresa cómo su gran modelo político era imputado en la Audiencia Nacional y es probable que el juez le llame a declarar como testigo en el caso Leire, el nombre de una militante socialista que quiso ser la Mata Hari de las cloacas en defensa de su oscura pandilla del PSOE.
En esta tesitura, la dirección política del país que el texto constitucional atribuye al Gobierno es bastante difícil.
Podría decirse, de acuerdo con los usos y costumbres de la democracia parlamentaria española, que cualquier presidente pensaría en disolver las Cortes de forma anticipada y convocar las elecciones.
¿Cualquiera?
Menos Pedro Sánchez.
Un momento.
Incluso el mismo Pedro Sánchez convocó elecciones en 2019 porque la Cámara rechazó sus Presupuestos.
Aquel Pedro Sánchez siguió los usos y costumbres de la democracia española.
Éste de ahora no está por la labor.
En uso legítimo de sus prerrogativas constitucionales, el presidente no quiere disolver aunque se lo pida la corte celestial.