欧浪新闻 · 2026/6/25 · Luis F. Durán
La banda detenida por asaltar cinco joyerías en Madrid vivía de okupa, usaba un disfraz en cada golpe y logró un botín de tres millones de euros
Vivían de okupas en una vivienda del distrito madirleño de Puente de Vallecas, cambiaban de disfraz en cada golpe y llegaron a apoderarse de joyas valoradas en más de tres...
La banda detenida por asaltar cinco joyerías en Madrid vivía de okupa, usaba un disfraz en cada golpe y logró un botín de tres millones de euros En el último robo de la calle de Alcalá iban vestidos de sacerdote y monja Sucesos Siete detenidos tras atracar una joyería de la calle Alcalá de Madrid disfrazados de sacerdote y monja: uno encañonó a dos policías Seguridad La indignación de los joyeros tras la nueva oleada de robos que sufre el sector en Madrid: "No puede ser que los mismos ladrones cometan los robos una y otra vez" Vivían de okupas en una vivienda del distrito madirleño de Puente de Vallecas, cambiaban de disfraz en cada golpe y llegaron a apoderarse de joyas valoradas en más de tres millones de euros.
Un día se hacían pasar por obreros de la construcción, otro por repartidores, en una ocasión uno de ellos entró vestido de mujer y en su último atraco eligieron los hábitos de un sacerdote y una monja para intentar pasar desapercibidos por la calle Alcalá.
Su ingenio para ocultar la identidad contrastaba con la extrema violencia con la que actuaban.
Encerraban, encañonaban y amenazaban de muerte a empleados y clientes antes de destrozar las vitrinas a mazazos y escapar con bolsas repletas de oro.
Así actuaba la organización criminal que la Policía Nacional acaba de desarticular tras varios meses de investigación.
Once personas peruanas, nueve hombres y dos mujeres, han sido detenidas como presuntas autoras de cinco atracos a joyerías y un intento de robo en una sucursal bancaria de la Comunidad de Madrid.
Cinco de ellas han ingresado ya en prisión provisional.
Están acusados de robo con violencia, lesiones, atentado contra la autoridad y falsedad documental.
Los investigadores del Grupo XIII de Atracos bautizaron el operativo como Operación Monja, precisamente por el llamativo disfraz utilizado en el último golpe, frustrado cuando los agentes ya seguían todos los movimientos de la banda.
Los delincuentes no eran profesionales de los atracos cuando comenzaron.
Según los investigadores, anteriormente se dedicaban a los conocidos robos al descuido o siembras, especialmente contra personas mayores.
Sin embargo, decidieron dar un salto cualitativo buscando botines mucho mayores.