欧浪新闻 · 2026/5/5 · Amaya Garc�a

La Ermita, la marca c�ntabra que triunfa tanto con un cocido monta��s como con unos yogures o su patentada delicatessen de lim�n

La historia de la marca La Ermita empieza con un nutrido �lbum de fotos en blanco y negro. Im�genes costumbristas de Cantabria, en las que siempre hay prados y vacas en el plano...

La Ermita, la marca c�ntabra que triunfa tanto con un cocido monta��s como con unos yogures o su patentada delicatessen de lim�n

La Ermita, la marca c�ntabra que triunfa tanto con un cocido monta��s como con unos yogures o su patentada delicatessen de lim�n Con m�s de 60 referencias y siete millones de facturaci�n, los productos de la empresa familiar se encuentran en los principales hipermercados de Espa�a y en las 10 tiendas propias que tiene en Cantabria, Vizcaya y Madrid La historia de la marca La Ermita empieza con un nutrido �lbum de fotos en blanco y negro.

Im�genes costumbristas de Cantabria, en las que siempre hay prados y vacas en el plano.

"Esta es mi madre a caballo", muestra orgullosa Amparo Salm�n, copropietaria de la empresa junto a sus dos hermanos, C�ndido y Ram�n, en la sede de Casar de Periedo.

Fue Julia, emprendedora de raza de la �poca, la que mont� una casa de comidas y una tienda de ultramarinos en la planta baja de la casona familiar de j�ndalos -aquellas que se constru�an los emigrantes que se iban a Andaluc�a, hac�an dinero y regresaban despu�s a casa-.

"All� vend�a de todo; le encantaba el trato con el p�blico".

Adem�s de la labor comercial -su padre trabajaba como alba�il- en la tienda, se encargaba de cocinar.

La fama de su cocido monta��s y del arroz con leche corri� como la p�lvora por la zona.

A finales de los 80 ampliaron el negocio y abrieron la Hoster�a La Ermita 1826 y poco despu�s inauguraron otro comedor en Puente San Miguel, La Ermita 1883, que ahora regenta Ram�n, donde brillan los platos de cuchara.

El mundo de la hosteler�a les apasionaba.

"Mi madre ten�a muy buena mano en los fogones", recuerda Amparo ante la atenta mirada de su hermano C�ndido.

Y ah� vieron otra oportunidad de negocio.

La aventura en la industria alimentaria la arrancaron a ciegas.