欧浪新闻 · 2026/6/28 · https://www.lavanguardia.com/autores/piergiorgio-sandri.html
La ola de calor amenaza con recortar hasta un 7% las economías europeas
El calentamiento global restará un tercio de los ingresos a las familias españolas
La ola de calor amenaza con recortar hasta un 7% las economías europeas Consecuencias del cambio climático El calentamiento global restará un tercio de los ingresos a las familias españolas Las temperaturas se calientan, la economía se congela.
La canícula que asfixia a Europa estos días, si se consolida como tendencia estructural, tendrá un impacto económico devastador.
Para 2030, la subida del mercurio puede recortar entre el 5% y el 7% de la riqueza de los países europeos más expuestos, según el reciente informe de Allianz Trade titulado T oo hot to grow .
La factura conjunta para las próximas temporadas alcanzará los 560.000 millones de euros para las cuatro grandes potencias del continente.
España soportará un quebranto de 104.000 millones.
Para poner estos datos en perspectiva, conviene recordar que la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) constató en 2023 que “los fenómenos meteorológicos extremos causaron pérdidas de 650.000 millones de euros en la UE entre 1980 y 2022”.
Como referencia, las proyecciones de Allianz sugieren que, solo por el calor, Europa podría acercarse a esa cifra en apenas un lustro.
El informe alerta de que, a nivel global, la proporción de horas de trabajo perdidas debido al estrés térmico aumentará del 1,4% en 1995 al 2,2% en 2030.
La explicación es física: un día de calor extremo (por encima de los 32 °C) equivale a media jornada laboral perdida, debido al esfuerzo físico, el deterioro cognitivo, la peor calidad del sueño y el absentismo.
España soportará un sobrecoste de más de 100.000 millones de euros hasta 2030 por el estrés térmico A partir de ahí, el impacto se intensifica con la temperatura: por encima de los 30 °C, la productividad laboral cae alrededor de un 3% por cada grado adicional.
En paralelo, la demanda energética aumenta en torno a un 1,2% por cada grado, a medida que hogares y empresas incrementan el uso de refrigeración.
Este aumento del consumo eléctrico encierra una paradoja: el mix energético europeo sigue dependiendo de tecnologías térmicas –nuclear y centrales de gas y carbón– que requieren importantes volúmenes de agua.