欧浪新闻 · 2026/5/11 · Chema Rodríguez

La tragedia de Huelva remueve el dolor en Barbate: "La muerte de mi hijo no ha servido para nada"

A Paqui se le heló la sangre este viernes poco después de las dos de la tarde. Por unos momentos, su cabeza volvió al 9 de febrero de 2024, cuando a su hijo, el guardia civil...

La tragedia de Huelva remueve el dolor en Barbate: "La muerte de mi hijo no ha servido para nada"

La tragedia de Huelva remueve el dolor en Barbate: "La muerte de mi hijo no ha servido para nada" La madre del guardia Miguel Ángel González, asesinado en 2024 por una narcolancha, lamenta que su muerte "no ha servido para nada" Funeral El Gobierno deja sola a María Jesús Montero frente al dolor y la indignación por la muerte de los dos guardias en Huelva: "Fuera de aquí, no os queremos" Narcotráfico La batalla desigual (y mortal) contra el narco en Huelva: "Sabemos cuándo salimos, pero no sabemos si vamos a volver" A Paqui se le heló la sangre este viernes poco después de las dos de la tarde.

Por unos momentos, su cabeza volvió al 9 de febrero de 2024, cuando a su hijo, el guardia civil Miguel Ángel González, lo mataron en acto de servicio cuando perseguía a una narcolancha en el puerto de esa localidad gaditana y los traficantes pasaron por encima de la zodiac en la que iba su hijo junto a otros compañeros.

Uno de ellos, David Pérez, murió también por las graves heridas.

Su familia no se lo quería decir, pero a primera hora de la tarde Paqui se percató de que uno de sus grupos de WhatsApp hervía con mensajes y enlaces.

Los abrió y se enteró de que, dos años después, otros dos agentes de la Guardia Civil habían muerto mientras hacían su trabajo, mientras luchaban contra el narco en combate desigual.

Las muertes de Germán Pérez y Jerónimo Jiménez, a 80 millas de la costa de Huelva, reabrió una herida que nunca, dice, se ha cerrado.

NI se cerrará.

"Me harté de llorar", cuenta Paqui desde su casa de Barbate, porque fue "revivir todo lo que hemos pasado".

Pero, sobre todo, lo que desgarra a esta mujer es que no se hayan tomado las medidas necesarias en estos dos años para que sucedió aquella madrugada en el puerto barbateño no volviese a suceder.

Hasta este viernes trataba de consolarse pensando que quizás la muerte de su hijo y de su compañero David podría haber servido para que no hubiese nuevas víctimas.

Pero no.

"La muerte de mi hijo no ha servido para nada", afirma con la voz temblorosa mientras rememora el "golpe impresionante" que le supuso la noticia de las muertes de los guardias de Huelva.