欧浪新闻 · 2026/4/25 · Ignacio Fariza
Las petromonarquías mandan un SOS a Trump ante el cataclismo económico
El Golfo se encamina a la recesión por el desplome de las exportaciones energéticas y del turismo, una situación solo equiparable a la pandemia
Las petromonarquías mandan un SOS a Trump ante el cataclismo económico El Golfo se encamina a la recesión por el desplome de las exportaciones energéticas y del turismo, una situación solo equiparable a la pandemia La lista de rehenes de la guerra de Donald Trump y Benjamín Netanyahu en Irán es extensa.
A miles de kilómetros, dos continentes ―Asia y Europa― están encajando una escalada de precios inédita desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
A la vuelta de la esquina, media docena de países del golfo Pérsico que han sufrido los ataques en carne propia ―Emiratos Árabes Unidos, Irak, Baréin, Qatar, Kuwait y Arabia Saudí― están viendo severamente restringidas sus exportaciones de petróleo y gas por el doble cierre del estrecho de Ormuz.
Un golpe económico de proporciones bíblicas que ya está provocando las primeras peticiones de auxilio a Estados Unidos, el mayor aliado histórico de este ramillete de petroestados y, a la vez, el detonante de alcance y consecuencias impredecibles.
La Administración de Trump, por boca de Scott Bessent, reconoció el miércoles que “varios” países del Golfo ―entre ellos Emiratos Árabes, como adelantó el diario The Wall Street Journal― han tocado ya a la puerta de la Casa Blanca para solicitar un intercambio (swap) de divisas que le surta de dólares a corto plazo.
Aunque los propios Emiratos rechazan la etiqueta de “rescate”, este primer movimiento denota una inédita tensión de liquidez en moneda fuerte ante una crisis provocada por el propio magnate republicano.
Un SOS, en fin, nada habitual en naciones que cuentan con ingentes reservas, nutridos fondos soberanos y multimillonarias inversiones en el extranjero.
También en Estados Unidos, donde han agasajado a lo grande al propio Trump ―para la hemeroteca de los horrores queda el lujoso Boeing 747 regalado por la familia real catarí― y han prometido desembolsos multimillonarios que ahora quedan en el aire.
“La petición es, ante todo, preventiva: si se establece una línea swap, es menos probable que llegue a utilizarse, ya que los mercados no presionarán en exceso los tipos de cambio“, explica por correo electrónico Azad Zangana, jefe de análisis para el golfo Pérsico de la consultora Oxford Economics.
Que Washington esté considerando la petición es, también, en beneficio propio.
“Las carteras [de inversión] de los fondos soberanos del Golfo se inclinan hacia activos denominados en dólares y usar esos activos para cubrir necesidades fiscales a corto plazo entraña el riesgo de perturbar los mercados [financieros] estadounidenses”, explica Paul Donovan, economista jefe del banco de inversión suizo UBS, en una nota para clientes.
“Los acuerdos de swap permiten a las economías del Golfo obtener liquidez sin provocar desórdenes en los mercados.