欧浪新闻 · 2026/4/11 · Antonio Pita

Netanyahu obstaculiza con su ofensiva en Líbano un alto el fuego en el que no cree

El primer ministro israelí acepta dialogar con Beirut forzado por Trump tras los ataques que han causado más de 350 muertos

Netanyahu obstaculiza con su ofensiva en Líbano un alto el fuego en el que no cree

Netanyahu obstaculiza con su ofensiva en Líbano un alto el fuego en el que no cree El primer ministro israelí acepta dialogar con Beirut forzado por Trump tras los ataques que han causado más de 350 muertos Israel es el país que más ha puesto en peligro el alto el fuego que Estados Unidos e Irán sellaron el martes en el último minuto y que ha parido las negociaciones de este sábado en Islamabad.

La tregua comenzó con mal pie el miércoles, tras unas primeras horas de optimismo; no solo porque el Gobierno de Benjamín Netanyahu aceptase aplicarla en Irán (no quería, pero no tenía alternativa) pero excluyese Líbano, sino porque eligió justamente el primer día de tregua para lanzar en el país vecino su mayor oleada de bombardeos de la guerra.

La aviación militar israelí soltó 160 explosiones en 10 minutos, causando más de 300 muertos y generando la pregunta que el corresponsal de asuntos militares del diario Haaretz, Amos Harel, se hacía retóricamente el viernes: “¿Fue una última explosión de ira o Netanyahu intenta socavar el acuerdo regional?”.

La obsesión de Netanyahu con atacar Irán no es ningún secreto guardado bajo llave.

Él mismo lo explicó así tras lanzar la ofensiva hace mes y medio junto a Estados Unidos: “Esta coalición de fuerzas nos permite hacer lo que he anhelado durante 40 años: aniquilar al régimen terrorista de lleno”.

Ningún otro presidente (ni siquiera Trump en su primera legislatura, entre 2017 y 2021) se había prestado a semejante tarea, por temor a las potenciales repercusiones globales que, precisamente, ha acabado teniendo.

Netanyahu convenció personalmente a Trump el 11 de febrero, dos semanas antes del ataque y pese al escepticismo de los mandos militares y de inteligencia de EE UU, según la recreación de esa reunión publicada el pasado martes por el diario The New York Times a partir de “extensas entrevistas realizadas bajo condición de anonimato” a fuentes conocedoras del encuentro.

Aquel día, el primer ministro israelí defendió con vehemencia en la Casa Blanca que una misión conjunta acabaría con el régimen nacido en 1979.

Su delegación mostró incluso al presidente estadounidense un breve vídeo con un montaje de posibles nuevos líderes, entre ellos Reza Pahlevi, el hijo del último sha que gobernó el país con mano de hierro y que fue apoyo de Israel y EE UU hasta que resultó derrocado, precisamente, por la Revolución Islámica.

El equipo de Netanyahu vendió a Trump una victoria casi segura que el tiempo ha demostrado errónea: Irán, sostuvo el líder israelí (siempre según el rotativo estadounidense), vería destruido en pocas semanas su programa de misiles balísticos, estaría tan debilitado que no podría bloquear el estrecho de Ormuz y difícilmente optaría por atacar intereses estadounidenses en Oriente Próximo.

Los servicios secretos de Israel en el exterior, el Mossad, auguraron protestas callejeras que podrían tumbar el régimen iraní, sumadas a los disturbios y la rebelión promovidos por el espionaje israelí y a la aper...