欧浪新闻 · 2026/5/12 · Juanma Lamet

Pánico en el PSOE a que Montero quede por debajo de 28 escaños: "Puede ser el fin de su carrera"

Hay detalles que definen unas elecciones, sin vuelta atrás. El 24 de marzo, María Jesús Montero pregonó, con una gestualidad ciertamente mourinhista, que los andaluces debían...

Pánico en el PSOE a que Montero quede por debajo de 28 escaños: "Puede ser el fin de su carrera"

Pánico en el PSOE a que Montero quede por debajo de 28 escaños: "Puede ser el fin de su carrera" La caída en las encuestas y su desaire a los guardias civiles avivan el miedo "total" de los socialistas, que no descartan la debacle Elecciones 17-M El escándalo obliga a Montero a rectificar y ahora califica de "muertes en acto de servicio" el fallecimiento de los dos guardias civiles que perseguían una narcolancha Andalucía Sánchez busca 570.000 votantes 'fantasma' para salvar a Montero del abismo el 17-M Hay detalles que definen unas elecciones, sin vuelta atrás.

El 24 de marzo, María Jesús Montero pregonó, con una gestualidad ciertamente mourinhista, que los andaluces debían «poner en valor» que ella, «sin duda, la mujer con más poder del conjunto de la democracia», hubiera «decidido» -como si lo hubiera decidido ella y no Sánchez- presentarse a las elecciones «para rescatar a los ciudadanos andaluces del desgaste de los servicios públicos».

Es imposible ver el vídeo de Montero y no acordarse de Juncal: «Si no te la mereces, ¡si no te la mereces!

¡Santa, santa!».

De esa condescendencia no se vuelve así como así.

No en Andalucía, una tierra engollipada de agravios.

El primer mandamiento de un buen político es seducir al votante, no pedirle que te dé las gracias desde lo alto del caballo.

Su segundo error no forzado y letal lo cometió Montero el lunes, en el debate electoral de Canal Sur, cuando definió como «accidente laboral» la trágica muerte de los guardias civiles Gérmán y Jerónimo, que perseguían una narcolancha en la costa de Huelva.

La investigación penal va a determinar si fue un homicidio, dado que mandos de la propia Guardia Civil aseguran que las maniobras de huida de los narcos sin duda buscaban el choque fatal de las patrulleras.

Léase matarlos.

Tildarlo de «accidente laboral» supone una frivolidad tan pasmosa, que ayer Montero tuvo que salir a rectificarse a sí misma, con la boca pequeña, después de que las asociaciones profesionales de la Guardia Civil pusieran el grito en el cielo: «Por supuesto, estamos hablando de muertes en acto de servicio.

Así lo sentimos y así debe reconocerse siempre a quienes arriesgan su vida por la seguridad de todos y todas», dijo la candidata sevillana.