欧浪新闻 · 2026/5/7 · Ana María Ortiz
Tras la pista del hantavirus fuera del barco: más de 500 personas expuestas en todo el mundo
Viernes 24 de abril de 2026. Tras 24 días navegando por el Atlántico Sur, el buque MV Hondius llega a la isla de Santa Elena, ubicada a unos 4.500 kilómetros del destino final...
Tras la pista del hantavirus fuera del barco: más de 500 personas expuestas en todo el mundo Los 30 que desembarcaron en Santa Elena, los 82 pasajeros del vuelo hacia Johanesburgo, la expedición antes de salir a Ushuaia...
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Tras 24 días navegando por el Atlántico Sur, el buque MV Hondius llega a la isla de Santa Elena, ubicada a unos 4.500 kilómetros del destino final del crucero: Cabo Verde.
Llevan a bordo con el cadáver de uno de los pasajeros, el biólogo neerlandés Leo S., de 69 años, quien ha fallecido en su camarote 13 días atrás en plena travesía.
El cuerpo de Leo es desembarcado en la isla de Santa Elena -perteneciente al territorio británico de ultramar- junto a su esposa, Mirjam, de 69 años, que pretende acompañar la repatriación de sus restos hasta su localidad de origen, en la provincia de Frisia, en Países Bajos.
Con ella, otros 28 pasajeros abandonan ese día el crucero en Santa Elena.
El MV Hondius había zarpado el 1 de abril de Ushuaia (Argentina) con 114 pasajeros, a los que se sumaron otros seis que subieron al barco en Tristán de Acuña -ubicada entre Ushuaia y Santa Elena- el día 15 de abril, cuando Leo S.
ya había fallecido.
Junto a ellos viajaban 61 miembros de la tripulación.
Ni los que desembarcan ni los que se quedan en el MVHondius ni ninguna autoridad sanitaria sabe aún que la inesperada muerte del biólogo cinco días después de que empezara a sentirse mal se debía al hantavirus, puesto que no se le realizan pruebas microbiológica.
Los que han abandonado el barco regresan a sus países de origen o adonde fuera sin saber de la gravedad del virus ni tomar precaución alguna.
Se trata de siete personas del Reino Unido, seis de Estados Unidos, tres de Países Bajos -incluyen al fallecido Leo S.