欧浪新闻 · 2026/7/14 · Eduardo J. Castelao
Una España inolvidable pone de rodillas a Francia y jugará la final del Mundial por segunda vez en su historia
Cómo explicarlo. Cómo explicar que España, tan tranquila, tan serena, quitándose una mota de polvo de la solapa de la chaqueta, silbando, casi con un palillo en la boca,...
Una España inolvidable pone de rodillas a Francia y jugará la final del Mundial por segunda vez en su historia La selección, tras una exhibición de fútbol colectivo, jugará la segunda final de un Mundial de su historia el próximo domingo en Nueva York.
Un gol de Mikel Oyarzabal de penalti y otro de Pedro Porro rubrican una noche inolvidable Motivos para soñar Sólo una derrota de España en seis finales Sala VOR Una España contra los miedos de todo un país: son los mejores y lo saben Los focos en la grada de Dallas De los campeones de 2010 a Usain Bolt Cómo explicarlo.
Cómo explicar que España, tan tranquila, tan serena, quitándose una mota de polvo de la solapa de la chaqueta, silbando, casi con un palillo en la boca, desquició a Francia, a la todopoderosa Francia, a la inalcanzable Francia, a la majestuosa Francia, y la desnaturalizó, la disolvió, la desintegró, trasteó con ella como el gatito con el ovillo de lana, le hizo el avión para que se fijara en la cuchara y no en la verdura, y terminó jugando a las cuatro esquinas con ella, enseñándole la pelota y quitándosela, enseñándosela y quitándosela, todo entre los olés de un público atónito, estupefacto al ver cómo España, ¡vaya equipo!, dejaba en nada, en absolutamente nada, a la favorita, a la inalcanzable, a la todopoderosa Francia.
[Narración y estadísticas (0-2)] Jugará España la final del Mundial, la segunda de su historia, después de una maravillosa lección de fútbol colectivo, un día ya inolvidable en la historia del fútbol español, el día en que la selección de Luis de la Fuente, una obra de autor, se deshizo de la gran candidata masticando chicle y sacó su merecidísimo billete para pelear por su segundo Mundial, casi nada, 16 años después.
España es un equipo mayúsculo.
Quizá sin la misma cantidad de estrellas que otros (o sí, quién sabe), pero con una fuerza, la del grupo, que la hace imparable.
La imagen de superioridad sobre Francia, pase lo que pase en este Mundial, quedará para la historia.
Los chicos del coro toman la Bastilla de las estrellas Redacción: ORFEO SUÁREZ "Es un orgullo dirigir a este grupo, sólo los elegidos van a la final" Redacción: INMA LIDÓN (Enviada especial)Dallas Es difícil imaginar una semifinal de un Mundial sin el corazón en la boca, con dos equipos maravillosos, cada uno en su estilo, buscando el último escalón del torneo.
En cuanto echó a rodar la pelota todo el estadio de Dallas contuvo la respiración en cada control, en cada pase, en cada intento de esto o de aquello.
La altura de la competición y el nombre de los contendientes auguraban un partido de máximos, y así fue.
De la Fuente metió a los mismos 11 que contra Bélgica.
Fabián mantuvo el sitio en el lugar de Pedri y las dudas se disiparon en el lateral derecho a favor de Pedro Porro.