欧浪新闻 · 2026/5/15 · https://www.lavanguardia.com/autores/ramon-aymerich.html
Xi Jinping promete a los empresarios de EE.UU. un mercado más abierto y menos regulación
Los grandes nombres de las tecnológicas y del sector financiero viajan a Pekín
Xi Jinping promete a los empresarios de EE.UU.
un mercado más abierto y menos regulación Cumbre de las superpotencias en Pekín Los grandes nombres de las tecnológicas y del sector financiero viajan a Pekín Estados Unidos y China están condenados a entenderse, insisten con énfasis Donald Trump y Xi Jinping.
Y algunos de los nombres más conocidos del capitalismo estadounidense tampoco quieren renunciar al mercado chino, como lo prueba la nutrida representación empresarial que ha viajado a Pekín, con grandes ejecutivos del mundo tecnológico, financiero, de Wall Street y de sectores como el aeroespacial, el agrícola e incluso de la biotecnología.
Algunos de los que han viajado a Pekín han tenido que navegar en aguas turbulentas en medio de la guerra comercial desatada por Trump con los aranceles.
Entre ellos Tim Cook, CEO de Apple, que ha dedicado los últimos esfuerzos en la presidencia antes de retirarse del cargo en salvar la cara de una empresa que tenía su cadena de suministros en China y que vio cómo el republicano le aplicaba un arancel prohibitivo a los Iphone.
Cook convenció a Trump de suavizar su presión con donaciones, el desplazamiento de parte de la cadena logística a la India y la promesa de fabricar en Estados Unidos.
El jueves, cuando los periodistas le preguntaron en la hora previa al banquete, Cook les hizo el signo de la paz y levantó el pulgar, según Financial Times.
También ha sido ágil Jansen Huang.
CEO de Nvidia, el fabricante de chips más codiciado del planeta.
Huang no tenía previsto viajar, pero Trump obligó al Air Force One a hacer escala en Anchorage (Alaska) para recogerlo.
Los chinos quieren los chips de Nvidia, y Estados Unidos los retiene tanto como puede, aunque Huang considere a China un mercado apetecible.
En enero, Washington abrió la mano al permitirles vender uno de sus chips estrella, el H200, siempre y cuando no se utilice con objetivos militares y Nvidia solo puede exportarlos si el mercado estadounidense está bien abastecido.